Guía de planeación

Qué se pone en una invitación de boda

Los datos que no pueden faltar, los que sobran más de lo que crees, y por qué quién invita —los novios o los papás— cambia el texto entero. Con frases que puedes copiar.

Hay cincuenta páginas con plantillas de invitación y casi ninguna dice lo único que de verdad decide el texto: quién invita. No es un detalle de protocolo. Una invitación donde invitan los papás y otra donde invitan los novios se redactan distinto de arriba abajo, y confundirlo es lo que hace que una familia entera se sienta pasada por alto.

Así que primero se decide eso, y después se escribe.

Lo que no puede faltar

Quiénes se casan
Nombres completos si la boda es formal; sólo los nombres si no lo es. Es lo primero que se busca y tiene que leerse sin esfuerzo.
Quién invita
Los novios, los papás de los dos, o ambas familias. Determina el tono de todo lo demás y es lo que más se olvida.
Fecha completa
Día de la semana, número, mes y año. El año importa: mucha gente recibe la invitación con un año de antelación.
Hora de cada momento
La de la ceremonia y la de la recepción, por separado. Si hay traslado, también la hora de salida.
Los lugares, con dirección
Nombre del lugar y dirección completa. En digital, además, el enlace que abre la ruta en el mapa.
Cómo confirmar y hasta cuándo
La forma exacta y una fecha límite visible. Sin fecha, nadie tiene motivo para hacerlo hoy.

Con esos seis la invitación funciona. Si además quieres poner mesa de regalos, hashtag, galería o itinerario, adelante — pero ninguno de esos hace que un invitado sepa a qué hora llegar.

Cuatro fórmulas según quién invita

Las cuatro son correctas. Elegir es decidir quién está haciendo la invitación, no cuál suena más bonita.

Invitan los novios
«Camila y Rodrigo tenemos el gusto de invitarte a nuestra boda.»
El más usado hoy. Directo, sin protocolo, y funciona igual para una boda de cien que de cuatrocientos.
Invitan los papás de los dos
«Con la bendición de Dios y en compañía de nuestros padres, Camila y Rodrigo, tenemos el honor de invitarte a nuestra boda.»
Cuando las dos familias participan del festejo. Se acompaña de la sección de padres con sus nombres completos.
Invitan los papás de la novia
«Sr. Jorge Ramírez y Sra. Ana Torres tienen el honor de invitarle a la boda de su hija Camila con Rodrigo Salas.»
La fórmula tradicional. Sigue siendo la correcta cuando la familia de la novia organiza y financia el festejo.
Segunda boda, o boda sin protocolo
«Nos casamos. Nos encantaría que estuvieras ahí.»
Corto a propósito. En una segunda boda el protocolo largo se siente prestado, y casi nadie lo quiere.

Lo que sobra más de lo que crees

La historia de cómo se conocieron
Va en la página de la boda o en el brindis, no en la invitación. Quien la abre está buscando cuándo y dónde.
Frases largas de amor eterno
Una línea funciona. Tres párrafos hacen que los datos queden enterrados, que es justo lo contrario de lo que necesita el invitado.
«No niños» a secas
Es cierto que hay que decirlo, pero así se lee como una regla del reglamento. Se resuelve mejor invitando por nombre y añadiendo una línea amable.
El teléfono de todos los papás
Un solo canal de confirmación. Cuatro números repartidos garantizan que la cuenta acabe en tres libretas distintas.

La prueba que lo resuelve

Antes de darla por buena, enséñasela a alguien que no sepa nada de tu boda y pregúntale dos cosas: a qué hora es y dónde. Si duda o tiene que releer, sobra texto o falta jerarquía. Es más rápido que cualquier lista de revisión.

Una ventaja de una invitación digital es que esa prueba se puede hacer con la invitación real y corregirla después, sin volver a imprimir nada.

Preguntas frecuentes

¿Qué datos no pueden faltar en una invitación de boda?
Quiénes se casan, quién invita, la fecha completa con año, la hora de la ceremonia y la de la recepción, la dirección de cada lugar, y cómo y hasta cuándo confirmar. Con eso está resuelta. Todo lo demás es opcional.
¿Se ponen los nombres de los papás en la invitación?
Depende de quién invita. Si invitan los novios, los papás pueden ir en una sección aparte de agradecimiento. Si invitan las familias, van arriba, con nombre completo, porque son quienes están invitando. Es el punto que más molestias causa cuando se resuelve mal.
¿Cómo se dice que no lleven niños?
No con un «no niños» suelto. Lo que funciona es invitar por nombre —así queda claro quién está invitado— y añadir una línea que lo explique sin sonar a regla: «hemos preparado una celebración para adultos, esperamos que puedan acompañarnos». En una invitación digital con URL por invitado, el nombre ya viene puesto.
¿Hay que poner el código de vestimenta?
Sí, siempre que haya alguna expectativa. Sin él, la mitad de tus invitados va a preguntar y la otra mitad va a llegar vestida como cree. Conviene además traducirlo en una línea, porque «etiqueta rigurosa» no significa lo mismo para todo el mundo.
¿Cuánto texto es demasiado?
Si tu invitado tiene que leer dos veces para saber a qué hora es, es demasiado. La prueba práctica: dásela a alguien que no sepa nada de tu boda y pregúntale la hora y la dirección. Si duda, sobra texto.